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Vaya que estaba haciendo calor ese día.
Mi esposa había regresado de su trabajo desde hace algunas horas y se habia recostado. Es que cómo da sueño el sol.
Eran como las 5 de la tarde. Yo regresaba ya de mi trabajo y el olor que se habia concentrado en el autobús era horriblemente apestoso, ni siquiera con las ventanas abiertas se escapaba el tufo de estudiantes, hombres, mujeres y ancianos que provocabamos, ibamos amontonados como reses y hartos de todo. A mi me daba risa la actitud de un chavo como de 16 años que iba sentado junto a la ventana y en el asiento de junto, había puesto su mochila como si estuviera apartando el lugar, o peor aun, como si su mochila estuviera cansada. Una actitud estupida, ya que una señora embarazada iba parada frente a él.
El caso es que mi esposa y yo habiamos estado ahorrando durante años y a base de miles de sacrificios, el mes entrante ibamos a comprarnos un coche, aunque fuera un vocho, porque viajar en micro era cada vez mas dificl.
Estaba a punto de bajarme en la esquina de nuestra calle. Toque el timbre y el chofer medio se paro, pero estaba apenas deteniendose cuando ella subio al camión. No quise pensar que era casualidad, mas bien que ella me estaba esperando, bueno, eso quise pensar, aunqe fuera medio tonta la idea.
-¡Adriana! ¡que casualidad!, ¿adónde vas?- le pregunté tratando de no ponerme nervioso.
-Hola! Voy a comprar algunas cosas al oxxo- contestó.
-¿Al oxxo? si el oxxo esta a dos calles de aca
Se me quedo viendo un poco molesta y ya no quise preguntar más.
-¿Te molesta si te acompaño?
-No, claro que no -y su rostro cambio a esa sonrisa que me habia puesto nervioso la primera vez.
Realmente no fuimos a ningun lado. Nos sentamos un asiento antes del ultimo y platicamos. Platicamos y platicamos de cualquier cosa, le conte de mi esposa, como la habia conocido, como nos casamos y la tristeza que senti el dia en que el doctor nos dijo que no podiamos tener hijos debido a un problema que tiene ella.
Ella me platico de su esposo, de su noviazgo con el, y de como el habia cambiado desde el dia en que se casaron. El parecia amarla demasiado, hasta que se entero de que estaba embarazada. Se casaron, a fuerzas y en el 4 mes de su embarazo, ella tropezo en las escaleras del edificio y se cayo. Llego al hospital a que le atendieran el sangrado, el bebé murió instantaneamente.
En ese momento tocó fondo, su marido se habia vuelto un borracho amargado que se acostaba con la primer puta que se le atravesaba. Ella habia empezado a trabajar medio tiempo en una tienda de abarrotes cerca del mercado.
Así nos dieron las 8 de la noche.
El micro habia llegado a su base y habia regresado toda la ruta.
Ahora ibamos de regreso a nuestro edificio. Ella no me lo habia comentado, pero yo sabia que no queria llegar a su casa porque se habia peleado con su esposo. Mi esposa estaria ya preocupada porque yo debia de haber llegado hace al menos dos horas, pero en ese momento no lo queria pensar, ¡Me la estaba pasando muy bien con Adriana!
Nos detuvimos en la puerta del edificio.
-Tu esposa debe estarte esperando- me dijo
-Sí, creo que sí
-¿Qué le vas a decir?
-No sé... que estaba trabajando o algo así
-Bueno, entonces te mereces un acenso -me dijo y sonrio- haz trabajando muy bien esta tarde.
Me apretó el brazo y subió corriendo.
Como en las películas, esa noche dormí en el sillón.

