7
Conducía Raúl.
Su novia se llamaba o se llama Claudia.
Adriana y yo íbamos en el asiento trasero, pero yo estaba totalmente en shock. Sabía que le gustaba, por algo me había invitado, pero no sabía si ella dejaría que me acercara, o la besara...
Afortunadamente ella rompió con la incomodidad del momento platicando con sus amigos como me había conocido.
Ellos me hicieron platica también y la situasión se fue relajando.
Adriana estaba mucho más deshinibida en cuanto que se notaba muy alegre, haciendo comentarios graciosos, riéndose muy fuerte. Raúl se orilló y me dijo que le había caído bien, así que sacó de la cajuela unas cervezas. Brindando entre nosotros, nos dirigíamos a la fiesta.
Llegamos. Ya había mucha gente para entonces. Adriana me presentó con algunos de sus amigos y de repente ella se fue a platicar con una chava. Me quedé entonces en un pequeño grupo: Raúl, Daniel, Ulises y yo.
Entre pláticas de futból, política y otras tonterías, se fue como una hora. Yo volteaba a todos lados para buscar a Adriana, pero nunca la encontré. Raúl se me quedó viendo y se rió.
-No te preocupes, no se te va a ir
-Eso espero- contesté
Media hora después apareció. Me vió y soltó una carcajada.
-No me digas que eres el tipico macho que se pone a tomar mientras yo platico. ¿No me vas a sacar a bailar?
-Por supuesto que vamos a bailar!- le dije
Nos pusimos a bailar entre los demás. Sonreíamos, brincabamos y eramos complices de miradas, movimientos y de que algo había entre nosotros. Acabando una de las canciones me acerqué y la abracé.
-¿Te gustaría ser mi novia?-pregunté
Ella soltó una carcajada.
-No manches-contesto- ya estamos casados. Los noviazgos ya no son para gente como nosotros.
-No, pero aquí estamos, bailando, en una fiesta, sin nuestras parejas. Te estoy abrazando... no me digas que me invitaste porque no tenías con quien venir...
-No, claro que no. Me gustas mucho y me das mucha tranquilidad.
-Bueno, ¿entonces qué somos? ¿amantes?
Ella volvió a reir...
-No me gusta como suena eso. Ay Abel, pareces niño de secundaria. No necesitamos "ser" algo, lo que necesitamos es estar juntos. En esta fiesta, o en un café, o no sé, en otra vida.
Nos interrumpió un amigo de ella diciendo que se habían acabado el tequila y un grupo de chavas estaba por irse porque no tomaban cerveza. Nos pidió acompañarlo, y sin muchas opciones, asentimos.
Fuimos a un oxxo que estaba como a 5 minutos, y compramos un "Jimador". Adriana y yo entramos de la mano.
Saliendo le dije al cuate este que yo manejaba porque ya estaba medio mareado, pero insitió y se subió al coche un poco molesto. Me subi en el asiento de atrás con mi "loquesea" y arrancó.
Una calle antes de llegar a la fiesta, el tipo que manejaba se pasó un alto y le pegó a una camioneta que pasaba. Afortunadamente no hubo heridos, pero no nos ibamos a librar tan facilmente. Atrás de la camioneta venía una patrulla de tránsito. Nos pidió identificaciones a todos y amenazó con llevarse el coche al corralón. Traté de arreglarme con él, pero a nuestro chofer en vez de bajarsele el alcohol por el choque, parecía que era al revés, por lo que empezó a insultar al patrullero, como este no le hizo caso, se le acercó y le dió un golpe.
Unos 20 minutos después estabamos en la procuradoría.
Después de alegatos y una mordida que me dolió bastante, decidieron dejarnos ir a Adriana y a mí, mientras que su amigo tendría que pasar 24 horas entambado.
Ya era muy tarde, así que pedi un taxi para que la llevara a su casa.
-¿Puedo acompañarte o tengo que irme solo?
-Acompáñame, ya es tarde para que ande sola.
Ya en el taxi la abracé.
-Tenemos que estar juntos en algún momento-le dije.
Sonrió y cerró los ojos. No me resistí. Nos besamos los 10 minutos que duró el recorrido.


sawebo dijo
ahi vas ahi vas, le metiste mano? jejeje
6 Marzo 2006 | 05:02 PM