8
Cuando besas la boca de la muer que amas, te sientes en las nubes, te mareas, te pierdes en algún lugar entre la lengua y las tripas y sientes que duran años. Sin embargo, cuando besas a alguien que no es la mujer que amas, pero no puedes dejar de pensar en ella, sientes una pelea de perros en el estómago y la sangre te hierve.
No me afano de haber engañado a mi esposa, y si acaso me ves en la calle y me tiras un golpe, estás en todo tu derecho. Pero si encuentro a Adriana en la calle, nadie me puede juzgar mal por detenerla y besarla. Todo el recorrido la besé, la abracé, mis manos apretaban sus muslos y las suyas mi nuca, y en ese encontrón, en mi mente sólo estaba la mujer que iba en el asiento de junto y cómo fue capaz de llenar el vacío que poco a poco se fue acomulando durante los años de matrimonio.
Que el amor es algo que se riega todos lod días, como la cursilería nos ha enseñado, es cierto. Pero también es cierto que el amor flaquece y se desgasta, por momentos mucho, a veces no tanto. Pero siempre, creo yo, se forman grietas en la relación que son imposibles de cerrar, y que sin embargo, Adriana borraba y me llenaba de vida.
Al día siguiente de la fiesta, se oyeron gritos por todo el edificio. Como normalmente sucede en situaciones así (y no es algo como para enorgullecerse) la bola de chismosos que se creó fue gigantesca, todos asomados desde los barandales del edificio para averiguar quién se estaba peleando, para después destrozarlo en las conversaciones "casuales" que se sucitaban entre vecinos.
Mi esposa se asomó y me dijo:
-Pobre muchacho, la bestia de su marido le está poniendo sus buenos guamazos.
Lo primero que me cruzó por la cabeza fue -Adriana-, y corrí a asomarme. Lamentablemente era cierto, estaba ahí Adriana, tirada en el piso de uno de los pasillos, y su esposo estaba frente a ella con un palo de escoba.
Y como si el tiempo pasara en cámara lenta, bajé las escaleras y detuve al sujeto quitándole el palo de escoba, que aventé lejos.
-¡Es una pinche puta! -gritó -se va de fiesta y regresa hasta la madrugada.
Todas las señoras lanzaron miradas acusadoras a Adriana, que tirada en el piso con la cabeza hacia abajo, dejaba ver como le chorreaba sangre de la nariz. Como si las miradas fueran latigazos extras de la concurrencia, se desplomó quedando desmayada en el piso.
Un muchacho llamó a la Cruz Roja y yo regresé a mi casa, pensando en que el golpeador aquél, que mantenía 2 casas, debería estar sangrando también, pero ante la mirada de todo el edificio, mi cabeza debería estar lo más fría posible.
Mi esposa se había incomodado un poco por mi llegada en la madrugada, pero no hubo mayor problema. Claro, no pude dormir pensando que había sido infiel, y que era un hipócrita ante mi esposa. En eso, y en el dulce sabor de los labios de Adriana.


Xverso dijo
Vrga que culero le hubieras partido la madre al idiota ese(asi con frases de no le peges que es mujer o pedos asi muy de caballero) asi hubieras sido el heroe de la pelicula(no como mi gober precioso)yo creo que si lo hubieras hecho podias haber llevado la situacion a tu favor. pero bueno fue tu decision
cuenta mas...
21 Abril 2006 | 05:01 AM