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Adriana conoció a Gabriel en una fiesta de la prepa.
No eran grandes amigos, pero dentro del grupo se hablaban bien. En una fiesta jugando botella, Gabriel tuvo que besar a Adriana.
Dos años después, se casarían.
ADRIANA
Poco a poco se fueron dando las cosas, empezaron a salir, se hicieron novios, y todo marchaba bien.
Acabaron la preparatoria y la cena fue de gala. De vestido, tacones y escote, Adriana bailaba con Gabriel, quien debido a la euforia de la celebración, había tomado algunas copas de más. Al terminar la fiesta se fueron a un motel, emocionados, enamorados, eufóricos, tuvieron relaciones sexuales, y ahí, ella quedó embarazada.
El exámen de admisión a la universidad dejó fuera a Gabriel, a falta de un buen puntaje tendría que escoger entre ponerse a trabajar o entrar a una universidad privada, opción que quedó descartada casi de inmediato ya que no estaba seguro de poder costearla. Además, México tiene ya muchos ingenieros.
Adriana en cambio, fue aceptada. El día de las inscripciones, formada y con una tremenda sonrisa, le sudaban las manos empuñando su ficha y el dinero. En unos jeans entallados y una blusa café, pasó a la caja para pagar su inscripción, pero unas náuseas le impidieron avanzar. Ahí, frente a otras 200 personas, a medio camino de la fila y la caja, vomitó.
Su mamá, al verla regresar palida y mareada la llevó al doctor.
Esa misma noche la cena se pospuso debido a una discusión que terminó con la sentencia de la madre: Iba a haber boda.
Gabriel por su parte, sentía envidia hacia su novia por haber sido aceptada en la universidad. Dos veces canceló citas con ella argumentando petextos increíblemente fantasiosos, pero cuando ella llamó en la noche, él tuvo una sola palabra que decirle: "terminamos".
Finalmente, como sucede en estos casos, se casaron y el novio podía besar a la novia. Pero la novia no quería besar al novio.
La familia de Gabriel les consiguió un departamentito en un edificio cerca del centro, y él había entrado a una fábrica a las afueras de la ciudad donde fabricaban partes automotrices. Era apenas algo más que obrero, pero ahora ya no podía siquiera imaginarse estudiar. Tenía un bebé en camino, una niña.
Tal vez ese era otro detalle que le hacía soltar de vez en cuando comentarios como "tu panzota me estorba", "viejas tenían que ser" y cosas así.
Adriana fue a consulta al hospital universitario. Entraba al cuarto mes de embarazo y había estado sintiendo unos dolores muy fuertes en el vientre últimamente. Al parecer había complicaciones con la bebé, así que el doctor le mando unos estudios.
Triste, decepcionada, se dirigía a su casa pensando que su mamá tenía que saberlo, al fin y al cabo las mamás tienen la experiencia de los años y encontrarían una solución entre las dos, o al menos, eso se supone. Fue entonces que se topó con Gabriel, que no estaba en el trabajo, sino en el auto de una desconocida, besando pues, a la que no era tan desconocida al fin y al cabo.
Pelearon cuando él llegó a casa, estaba borracho y ella al borde del colapso. Ella le reprochó que le fuera infiel y él, le pegó en la cara. Se gritaron y otro golpe cruzó la cara de Adriana.
Salió corriendo y él tras de ella, gritándole que era su culpa que estuvieran en esa situación. La sujetó del brazo para golpearla de nuevo, pero alcanzó a soltarse y brincó a las escaleras, pero en el segundo mal paso de esa época, resbaló en el escalón y cayó rodando.
Cuando se incorporó, su entrepierna estaba sangrando.
Después de dos años, no había tenido el valor de divorciarse de Gabriel, hasta ese día, en que de nuevo la golpeó con un palo de escoba frente a todo el edificio.


Sawebo dijo
yo si le rompo su madre we.. neta que si!
5 Mayo 2006 | 03:13 AM